El municipio de Higüey, en la provincia La Altagracia, atraviesa una profunda crisis de salubridad debido a que su red de alcantarillado solo cubre el 20 % del territorio. Con una infraestructura que data de mediados del siglo pasado, la ciudad se enfrenta a un deterioro estructural que pone en riesgo la salud de miles de ciudadanos.
Estado de la infraestructura y riesgos actuales
- Materiales degradados: Según Lenin Carpio, director regional de Inapa, las tuberías originales de asbesto cemento se están fracturando constantemente. Esto provoca hundimientos y taponamientos en sectores clave como Nazaret, San Francisco y Los Otos.
- Mantenimiento imposible: La fragilidad de los ductos impide el uso de equipos modernos de limpieza, ya que la presión del agua termina por destruir las tuberías, obligando a reparaciones de emergencia permanentes.
- Contaminación desbordada: Ante la falta de red, el 90 % de la ciudad utiliza pozos sépticos que ya están saturados. Como resultado, es común ver aguas residuales corriendo por las calles y contenes, contaminando los suelos y los acuíferos subterráneos.
El proyecto de solución: inversión millonaria y retrasos
Existe un plan ambicioso para transformar el sistema sanitario del municipio, valorado en más de US$124 millones (unos 6,200 millones de pesos), financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Detalles del megaproyecto (2026-2027):
- Construcción de más de 130 kilómetros de redes y 73,000 conexiones sanitarias.
- Nuevas estaciones de bombeo y una planta de tratamiento con capacidad de 1,000 litros por segundo.
- Beneficiarios: Se estima que impactará positivamente a más de 335,000 habitantes, con una proyección de vida útil de 30 años.
Entre la burocracia y la desesperación comunitaria
A pesar de la magnitud de la obra, el avance financiero actual es del 0 %, lo que genera desconfianza en los sectores sociales.
- Estatus legal: El proyecto se encuentra en la etapa final de licitación con siete empresas precalificadas. Se espera que las obras comiencen entre septiembre y octubre de 2026.
- Escepticismo local: Líderes comunitarios, como Cirio Valdez, critican que las fechas de inicio se han pospuesto repetidamente (originalmente se esperaban para enero), mientras la población sigue conviviendo con focos de infección.
Conclusión: Una deuda histórica
La situación de Higüey es el reflejo de un crecimiento urbano acelerado que no fue acompañado por servicios básicos. Aunque el gobierno del presidente Luis Abinader y el Inapa han priorizado este presupuesto, para los higüeyanos la obra ya no es una promesa política, sino una necesidad vital de supervivencia para frenar el ciclo de contaminación que afecta a la principal provincia turística del país.
