Dos décadas después de marcar un hito en la cultura pop, Meryl Streep vuelve a los cines dominicanos para interpretar a la icónica editora de moda en una secuela que explora la crisis de los medios impresos y la evolución del liderazgo femenino. En esta conversación, la actriz detalla cómo fue reencontrarse con el personaje y con sus antiguos compañeros de reparto.
El regreso: Por qué ahora y no antes
- El momento justo: Aunque la idea de una secuela les aterraba inicialmente por el temor a no superar la original, Streep explica que hace un par de años la guionista Aline Brosh McKenna encontró la premisa perfecta: el declive del negocio de las revistas y la lucha desesperada por mantener a flote el periodismo tradicional.
- La evolución de Miranda: En esta entrega, Priestly se encuentra en la cima, pero sobre un terreno inestable. La actriz describe a una Miranda «un poco más dura y libre», que a sus 76 años (físicamente hablando) sigue siendo igual de astuta, pero mucho más indiferente a la opinión ajena.
Nuevas dinámicas y un duelo de poder
La trama de la secuela se centra en una guerra de influencias:
- Duelo de titanes: Miranda debe enfrentarse a su antigua asistente, Emily, quien ahora es una ejecutiva rival de gran poder.
- Reencuentro con Andy: Sus caminos vuelven a cruzarse con Andy, quien lidera ahora una marca de lujo, creando una tensión llena de nostalgia y ambición.
- Sangre nueva: El elenco se renueva con figuras como Simone Ashley, quien interpreta a la nueva asistente y aprendiz fiel de Miranda, reflejando cómo las nuevas generaciones absorben los métodos de la temida jefa.
Anécdotas del rodaje y reencuentros
- El peso de la moda: Meryl bromeó sobre lo difícil que fue volver a usar tacones altos a su edad: «Regresé a sus zapatos con juanetes y quejándome del dolor». También reveló que para el peinado usaron la peluca original de hace 20 años, pero con menos volumen y un estilo más moderno.
- Viejos amigos: La actriz destacó que nunca perdió el contacto con Stanley Tucci (quien es cuñado de Emily Blunt en la vida real) y que fue muy sencillo retomar la química de «maldad implacable» con Anne Hathaway.
- Confianza en la dirección: Streep elogió el trabajo de David Frankel, destacando su calma y su gusto impecable para dirigir una producción que, según ella, es ideal para disfrutarse en la pantalla grande por su humor y estética.
En resumen: La secuela no solo apela a la nostalgia, sino que funciona como un análisis de cómo las «girlbosses» de hace 20 años navegan en un mundo digital que amenaza con desmoronar su imperio, todo esto mientras mantienen el estilo impecable y la crueldad característica de Runway.
