La Comisión Consultiva, liderada por Jorge Subero Isa, se encuentra en la etapa final de evaluación para el megaproyecto de construcción de un nuevo estadio de béisbol y un complejo integral en el Ensanche La Fe. En aproximadamente un mes, se entregará al presidente Luis Abinader el borrador definitivo con las recomendaciones legales y la hoja de ruta para esta alianza público-privada.
Desafíos legales y catastrales:
Uno de los mayores retos ha sido regularizar la situación de los terrenos. Los estudios revelaron una estructura de propiedad sumamente fragmentada:
- Complejidad del terreno: El área total abarca 122,000 metros cuadrados divididos en 377 solares, de los cuales el estadio actual ocupa poco más de 41,000 metros.
- Titularidad: La propiedad se reparte entre Bienes Nacionales y el Bandex, siendo esta última entidad una pieza clave para el desarrollo del plan.
- Seguridad jurídica: Subero Isa enfatizó que «limpiar jurídicamente» los terrenos es vital para generar la confianza necesaria para que el sector privado realice una inversión de tal magnitud.
Modelo de inversión y gobernanza:
El esquema propuesto se basa en una corporación mixta:
- El Estado: Aportará los terrenos como capital.
- Sector Privado: Se encargará del financiamiento y la construcción.
- Administración: El estadio será regido por un consejo directivo creado por ley, garantizando que el torneo de béisbol invernal mantenga su calendario tradicional.
- Inquilinos históricos: Los equipos Licey y Escogido conservarán un trato preferencial para sus instalaciones y oficinas en la nueva infraestructura.
Una visión «Más allá del béisbol»:
La comisión reconoce que un estadio por sí solo no es financieramente rentable. Por ello, el proyecto contempla un complejo urbano integral que incluirá:
- Centros comerciales y hoteles.
- Zonas residenciales.
- Nuevas instalaciones deportivas (sin afectar el Coliseo Carlos Teo Cruz).
En conclusión: El enfoque actual no es solo arquitectónico, sino fundamentalmente legal, buscando garantizar que el derecho a la propiedad y la transparencia en el diseño aseguren el éxito de una de las obras de infraestructura deportiva más ambiciosas de la República Dominicana.
